domingo, 4 de diciembre de 2016

Yo no soy esa: biografía de María Magdalena


Biografía novelada de María Magdalena, traduccíón libre y personal de la obra The Magdalen Manuscript, por Tom Kenyon. Se ofrece parte del texto más abajo, pero antes, sea esta introducción como reflexión previa. 
Novelar es libre, el autor, presunto canalizador o contactado, tiñe de tantrismo el pensamiento de la nuera de María. Nos quedamos con los datos históricos y respetamos la imaginación de este señor. Hasta en los evangelios canónicos se reconoce la íntima familiaridad necesaria para, desde el pie de la cruz hasta el embalsamamiento, ser testigo de la resurrección y guardasalva de tantas enseñanzas susurradas al oído en la intimidad.
Lo que nos vale es el poder de yo no soy eso, una poderosa herramienta para despejar incógnitas que llevadas a su extrema interrogación tocan al Ser que llevamos dentro. 
En matemáticas o en la vida el despejar incógnitas sigue el procedimiento de desbrozar y despejar para que aparezca la solución, como cuando se limpia la selva y se descubriera una estatua oculta. 
Es semejante al neti, neti (esto no, esto no), el mecanismo pedagógico por excelencia para la obtención del conocimiento en las filosofías de la India. Todo lo que puede ser hablado, eso no “es”. Todo lo que puede ser pensado, todo lo que “yo” puedo detectar diferenciado, eso no es lo Real. Todo lo que puede ser categorizado a través de un nombre, nama, o de una forma, rupa, no puede ser el objetivo final de búsqueda. Se desarrolla de esta manera un modo de indagación, una especie de “duda metódica” que permite un acercamiento a la percepción intuitiva de la realidad.
El más alto grado de yo no soy eso determina la aparición por despeje del yo soy eso, algo posible y vislumbrable para cualquiera que franquee el templo simbólico de Eleusis, cuyo frontispicio rezaba "conócete a ti mismo", no mediante la profundización en las capas y sedimentos artificiales de nuestra personalidad, sino por la eliminación de las mismas.
Como dice Siddharameswar, maestro de Nisargadatta: No podemos describir quién es este “yo”, ni cómo es él. Si quieren una descripción del “yo” que se encuentra aquí, pueden pronunciar cualquier palabra del diccionario y yo diría “No es esto, no es eso”, sino que es lo que ilumina esto y eso. 
Si no comprenden, olviden las palabras y abísmense en el silencio profundo con el fin de encontrar quién es “yo soy”. 
Y este bello poema del mismo autor:

Del cuerpo no tengo conciencia, ni soy la conciencia del cuerpo.
No soy la estructura formada por cinco elementos. 
Ni soy esta doble existencia, ni tengo ningún nacimiento.
Sin forma y sin nombre, ni espacio, ni tiempo...
No soy lo visible, ni lo que es interno;
ni lo que se esconde, ni lo que parezco,
ni lo que se siente, ni el presentimiento.
No soy proyección ni deseo, ni otro movimiento.
No soy en la mente, imagen, recuerdo, 
ni nada que pueda captarse con el pensamiento,
no soy comprensible, ni abstracto o concreto,
ni nada que pueda encerrarse o asirse a ningún concepto. 
No soy perceptible, ni soy lo que encuentro.
¡Aquello que añoro cuando me despierto!
Ni lo que comprendo, lo que quiero o sueño;
Ni aún la ignorancia que hallaré en la cima del conocimiento.
Ni aquella esperanza, ni este destello;
Ni la mayor calma, ni la paz que anhelo.
Nada conseguible, nada pasajero,
nada asegurado, ni aún aquél amado ...profundo silencio.
No soy existencia, ni esto ni aquello,
Precepto o función, sujeto ni objeto.
Ningún agregado, complejo o compuesto,
ni algún derivado distinto, ni propio, ni idéntico.
Soy lo inconcebible, lo incomprensible, incierto,
Pleno y relativo, abstracto y supremo.
Principio contínuo sin fin ni comienzo.
¡No existo existiendo, sin no-ser despierto! 
¡Soy así de simple, global y absoluto, total y perfecto!
Plenamente autónomo, presente, concreto,
siempre inalcanzable: aquí y ahora eterno.
¡Así Yo Soy Eso: que no es ni será... 
que siempre está SIENDO!

María Magdalena dice "yo no soy puta" en el texto más abajo.

El encargado de la sala de calderas del infierno dice "aquí no quemamos a nadie por toda la eternidad".
El necio no es aquel que carece de un número determinado de conocimientos adquiridos (archivos grabados) sino el que juzga a la ligera y saca conclusiones precipitadas, con mayor inri si éstas se convierten en dogmas, asentidos con la cabeza sin más y creídos en el corazón sin más esfuerzo que dar crédito a lo que la autoridad correspondiente afirme. 
De tantas incongruencias surgen las guerras de fe, no pocos crímenes y mucha confusión, conductas y creencias irracionales.
Hechos inconexos y la malicia del desprecio al género femenino acusan a la de Magdala.
Malas traducciones originan malentendidos y hoax históricos, por ejemplo, la teoría de que en el infierno se queman vivas las almas sempiternamente, no cabe un dios más loco y cruel, equivalente a alguien que atrapara un insecto y manteniéndolo con vida, sujeto con un alfiler, fuera quemado por días, años y siglos. Ciertas iglesias lo dan como dogma de fe.
El infierno (gehenna) al que se refería Jesús para ilustrar su lenguaje parabólico con un ejemplo, era el basurero que siempre estaba ardiendo, eternamente. La basura o lo inservible llega, se consume y desaparecen sus formas, no arde para siempre. No faltan referencias en otras partes de la Biblia para referirse a los condenados como que "desaparecerán como pastos en llamas" o "ya no serán más".
Muchos pilares de la teología se asientan sobre estas arenas movedizas. De nuevo, los listillos de las tribus neóliticas crean a los dioses a su imagen y semejanza, y no al revés.




Extracto traducido de The Magdalen Manuscript:

Uno

Fui educada en el conocimiento de la magia.
Mi padre era de Mesopotamia y mi madre de Egipto.
Antes de que yo naciera ella había rogado
a Isis que la bendijera con una hija. Yo soy esa hija.
Y fui conocida como María Magdalena.

Cuando tenía 12 años fui enviada a estudiar
con una hermandad secreta de Iniciados bajo las
alas de Isis. Fui instruida en los secretos de
Egipto, las Alquimias de Horus y la Magia Sexual
del culto de Isis. Cuando me encontré con el que llamáis
Yeshua, había acabado todas mis iniciaciones.
Estaba preparada para el encuentro con él en el pozo.

Los Evangelios se refieren a mi como una prostituta,
porque todos los Iniciados de mi orden llevaban
un brazalete de oro que era una serpiente; y era sabido
que practicábamos la magia sexual;
y a los ojos de los Hebreos éramos putas.

Cuando vi a Yeshua y nuestros ojos se encontraron,
supe que habíamos sido destinados el uno para el otro.

Lo que voy a contaros no ha sido
conocido, salvo por aquellos que estuvieron conmigo.
Existen muchas leyendas sobre lo que sucedió.
Pero para mi es una historia del más profundo amor.

Lo que Yeshua tenía como visión del mundo no me compete.
Mi historia es una historia de amor.

Mucha gente seguía a Yeshua. Y las oportunidades
que tuvimos para estar juntos en solitario fueron muy pocas.

No está escrito en los Evangelios porque
nadie lo supo, sólo los más cercanos a nosotros.
Antes de que Yeshua fuera al jardín de Getsemaní,
concebimos una hija, y su nombre fue Sar´h


Dos

La historia que voy a contar parece fantástica.

Recuerdo los arrecifes de Maries de la Mer,
aunque entonces, por supuesto, no se llamaba así.
Fue el lugar donde nuestro barco atracó. Sar´h
era muy pequeña. No tenía un todavía un año.
Yo estaba rota de pena y desconcierto.

Estaba allí cuando Yeshua fue crucificado.
Le vi en la tumba y le amortajé con
su madre a mi lado. Recordaré siempre
el olor de la mirra. Fue uno de los ungüentos que utilizamos.

Yeshua se me apareció en su luminosa
claridad. No podía dar crédito a mis ojos y entonces
toqué sus heridas. Sus discípulos se sintieron celosos
porque había venido a mi primero.

Me resultaba muy extraño tener a mi amado transportado
a otra esfera, a otro mundo, mientras
yo y nuestra hija cruzábamos solas el Mediterráneo.
No estábamos seguras y tuvimos que abandonar
Egipto porque allí es donde habíamos ido.

Cuando cruzamos hacia las costas de lo que iba a ser
Francia era todo tierra desconocida.
Nos recibieron sacerdotisas del culto de Isis
y nos dirigimos hacia el norte bajo la protección de
los druidas, Isis los había hablado y habían escuchado
la llamada para proteger a su hija, Sar´h.
De este modo fuimos hacia el norte a través de otra gran masa
de agua hacia lo que iba a convertirse en Inglaterra.

Y allí se nos llevó en secreto al corazón más sagrado
de los Druidas, a Tor y Glastombury. Aunque estábamos
más seguras que en Israel o Egipto, la influencia romana
se extendía también a Inglaterra, y permanecimos escondidas.

Vivimos en esta zona durante muchos años,
y Sar´h se casó con un hombre cuyos descendientes
se convertirían en los Caballeros Templarios,
y yo me fui al norte hacia Gales
y viví junto al mar durante el resto de mis días.

Os contaré, que en aquellos años cuando vivía
sola junto al mar, Yeshua me visitaba a menudo.
Por supuesto, no era como antes, porque su cuerpo era
más energía que carne, más luz; pero en cualquier caso
era extraordinario estar con él de nuevo.

Cuando morí él estaba allí y me llevó hacia lo que
algunos llaman cielo, pero es sólo un lugar en el alma.


Tres

Comienzo mi historia en el pozo porque en muchos sentidos
allí es cuando comienza verdaderamente mi vida.. Todos los años
previos fueron de preparación para este encuentro.

Aquella mañana notaba que algo se removía.
una especie de excitación –un temblor en brazos
y piernas- antes incluso de que me encontrara con él.
Yo estaba ya en el pozo cuando él llegó. Había echado
ya mi cubo al pozo y él me ayudo a subirlo.
Algunos de los apóstoles vieron mi brazalete
de la serpiente de oro y suponiendo que era una puta
quedaron aterrados de que el Maestro pudiera ayudar
a una persona así.

Pero eso no me importó. Estaba en otro mundo,
transportada por los ojos de Yeshua.
Cuando nuestros ojos se encontraron fue como
si estuviera mirando hacia toda la eternidad
y supe que era aquel para quien yo había sido preparada
–y él también.

Seguí al lado de aquellos quienes le seguían,
y en los anocheceres salíamos juntos;
no cada anochecer porque él era constantemente buscado.

Yo, que estaba instruida en las Alquimias de Horus
y en Magia Sexual de Isis, era considerada muy avanzada
por mis maestros, pero por primera vez en los brazos de Yeshua,
era una mujer temblorosa, y tuve que luchar hasta encontrar
el sendero central a través de mi deseo hasta el trono
más alto, porque para ello era mi instrucción.

Yeshua y yo, utilizando las técnicas en las que había
sido instruida junto con los métodos que él había
aprendido en Egipto, pudimos cargar su Ka,
su cuerpo de energía, con mayor luz y fuerza,
de modo que él pudiera trabajar fácilmente
con los que venían a él. Y así fue.

Y todavía me parece irónico que los Evangelios
cuenten que yo estaba en el pozo cuando Yeshua
llegó, sin embargo todas aquellas noches cuando Yeshua
y yo estuvimos solos, él vino a mi pozo,
para tomar de mi los poderes de Isis, para desarrollarse y
fortalecerse él mismo.


Cuatro

Estoy ahora mirando todo esto como si
fuera un sueño y sin embargo, aún, tan vitalmente claro.
Mi corazón palpita cuando vuelvo sobre la historia
como si fuera ayer. Aquella primera noche con Yeshua
aparece en mi mente tan clara como los cielos sobre Jerusalén.

Después de que pude pasar a través de
mis deseos propios como mujer y de ascender
el camino hacia la alquimia espiritual en la que había sido
instruida, podía ver la forma del espíritu de Yeshua
ya luminosa, ya brillante de luz.

Una paloma estaba sobre su cabeza, rayos plateados
de luz desbordaban de ella. Los sellos de
Salomón, de Hator, de Isis, de Anubis y Osiris
estaban en su forma espiritual. Eran señales de que
había pasado a través de esas iniciaciones.
Había otros símbolos que no comprendí
porque venían de culturas que no conocía
o en las que no había sido instruida, pero de los sellos egipcios
que yo conocía, él estaba en el camino
del Alto Dios Horus.

Pero él no había pasado aún a través de su
Iniciación de muerte y supe en mi corazón
tembloroso que eso era por lo que yo había sido llevada
a él en este momento –para fortificar su alma con los
poderes de Isis y la Madre Cósmica de modo que
pudiera pasar por el portal oscuro y
alcanzar el Horus.

Aquella noche, después que hicimos el amor y
utilizamos y armonizamos juntos nuestros cuerpos espirituales,
habiendo comenzado entre nosotros la acción de la alquimia ,
Yeshua se echó a un lado para dormir. Cuando yo le tenía
en mis brazos, sentí un cambio dentro de mi, un deseo
de protegerle, un deseo de estar siempre con él,
y la intuición, como el filo de un frío cuchillo,
de que seríamos separados por fuerzas más grandes
que mi deseo.


Cinco

La Iglesia os habría hecho creer que yo era
una puta, pero ahora os digo que la Iglesia es
la puta, porque os habría hecho creer que
la mujer está manchada y que las pasiones sexuales
entre un hombre y una mujer son malvadas. Sin embargo
es aquí, en el magnetismo de la pasión, donde se crea
el útero de la ascensión.

Este secreto de los secretos era conocido por todos
los iniciados de Isis y sin embargo yo nunca hubiera imaginado
que sería aquella que lo llevaría a su más completa expresión
en unión con alguien como Yeshua.

Pero para aquellos que desean conocer el viaje
físico....después de la crucifixión de Yeshua, yo y María, su madre,
José de Arimatea, su hijo de doce años llamado Aarón y otras dos
mujeres jóvenes nos pusimos en camino del norte de Egipto.

Irónicamente nuestro camino nos llevó al este antes
que pudiéramos volver hacia el oeste y tuvimos que parar
para buscar provisiones a lo largo de la ruta ya que nuestro barco era
muy pequeño. Nuestro camino nos llevó a Malta y a
la diminuta isla de Oudish, de aquí a Cerdeña
y al extremo de lo que ahora es la Cinque Terra,
finalmente atracamos en Saintes Maries de la Mer e hicimos
nuestra caminata al norte a través de Rennes-le-Chateau
hacia el norte de Francia y cruzamos el canal hacia la actual Inglaterra.
Nos asentamos en Glastonbury durante algunos años, hasta que Sar´h cumplió doce.

Tras su duodécimo cumpleaños nos pusimos en marcha hacia
el sitio entre los arrecifes donde habíamos tocado tierra.
Allí, tan cerca de Egipto, como nos era posible ir de un modo seguro,
inicié a mi hija en el culto de Isis y la bañé en las aguas del Mediterráneo según las
enseñanzas que había recibido.

Después volvimos a Glastonbury, hasta
que Sar´h, mi hija y la de Yeshua se casó a la edad
de 16 años. Se unió a una familia bien conocida
cuyos herederos llegaron a ser los Templarios aunque
en aquel tiempo los Caballeros Templarios no existían.

La línea hereditaria de esta familia, a través de Sar´h,
fue llevada hacia los mismos Templarios. Cuando
Sar´h estuvo casada y segura en su nueva vida,
me marché al norte de Gales y viví en una pequeña
cabaña de piedra junto al mar durante el resto de mis días.

Detrás de mi cabaña pasaba un arroyo que bajaba de la colina
y me sentaba allí muchos días. Había veces que este arroyo
se dividía en dos, y los dos arroyos seguían uno al otro
y luego uno giraba a la izquierda y otro a la derecha.
Me sentaba allí entre ellos pensando sobre la corriente de mi vida
y de la de Yeshua – como, durante un tiempo, fluyeron juntas
y luego se separaron.


Seis

Recordaré siempre la primera vez que Yeshua
vino a mi después de su resurrección.

Había luna nueva y el cielo estaba claro.
Una niebla luminosa colgaba del brezo y todo estaba plateado
por la luz de la luna y de las estrellas. Vi aproximarse a mi
una figura sobre el sendero tortuoso que llevaba a mi cabaña.

Irónicamente, había salido para sacar agua del pozo y allí estaba él.
Era el mismo, aunque con un resplandor-inconfundible.
Mis ojos se llenaron de lágrimas; mi corazón palpitaba.

Corrí hacia él y paré en seguida, recordé
sus palabras justo después de su resurrección.

“No me toques aún”, había dicho entonces
“porque no he ascendido al Padre”

¡Oh, como yo, una iniciada de Isis, había anhelado
todos estos años mantener el recuerdo claro!

¿Qué significaban estas palabras?
Los cristianos han heredado sólo una parte de la verdad.
La mayor parte de ella está oculta en los misterios de la Gran Madre;
y dado que la Iglesia buscó privar de derechos a las mujeres y a todo
lo que es femenino, arrojó lejos esta verdad.

Y la verdad tiene que ver con el mismo cuerpo Ka
–lo que nosotros aprendimos como iniciados a llamar
el Doble Etérico o Gemelo Espiritual- porque
el cuerpo Ka cuando está cargado con energía suficiente
y vitalidad aparece como el cuerpo físico. Sin embargo
no está hecho de carne sino de energía en sí misma –energía y luz.

Y así cuando Yeshua vino a mi tras su resurrección
estaba en su Ka pero no estabilizado todavía
porque no había ido al Padre, es decir hacia
el Gran Espíritu de su propia alma. Así,
antes de que pudiera hacerlo,
tenía que pasar a través del portal de la muerte y viajar
a través del inframundo de su propio ser.
Hizo esto por dos razones tal como yo conocí.
La primera, como un maestro del alma, fue porque
hacer tal cosa trae un gran poder al Ka. Y la
segunda para abrir un paso a través de la misma muerte
de modo que otros pudieran seguirle y pasar
más fácilmente a través del mundo oscuro
siguiendo la estela de su luz.

Y así la primera noche que nos
reencontramos –lo siento ahora todavía vívidamente claro y
fuerte- mi corazón se llenó de alegría estando con
él de nuevo. Vino a mi esa noche justo antes de la medianoche
y se marchó justo antes de amanecer.

Durante aquellas horas estuvimos echados juntos, nuestros cuerpos Ka
se interconectaron de nuevo, sin necesidad de hablar.
Nuestra comunicación fue telepática. Y sin
el acto físico del sexo, el Poder de la Serpiente
dentro de él se unió al poder de la serpiente dentro de mi
y ascendimos hacia arriba a través de los caminos sagrados
de nuestras espinas dorsales hasta el trono de las coronas
de nuestras cabezas llevándome hasta un absoluto éxtasis y dicha.
Y así fue como sucedió durante muchos años.
Venía a mi de este modo varias veces cada año.
A veces hablábamos. La mayoría del tiempo
permanecíamos en unión.

Le pregunté donde estaba cuando no estábamos juntos.
Dijo que había ido a muchos lugares sagrados
de la tierra – que se había reunido con mucha gente
diferente. Dijo que estaba dejando un camino de luz.

Durante una de sus visitas le pregunté
que me explicara ese concepto tan extraño.
Dibujó un círculo en el piso de tierra de mi cabaña
y entonces reconocí como dos triángulos en intersección,
para hacer el trono de Salomón convertirse en la estrella de David.
Dijo que había muchas tierras que nosotros, en esta parte
del mundo, no conocíamos. Muchas de ellas tenían puntos que
correspondían a los del Sello de Salomón. Al ir a estas
zonas se aseguraba que su tarea tendría unas raíces más
profundas en el suelo de este mundo.


Siete

De todas las veces que él me visitó, la que
recuerdo más intensamente es la vez que vino
cuando Sar´h había venido a visitarme.

Acababa de quedarse embarazada y deseaba
verme para que la bendijera y yo estaba
emocionada de verla a ella y a sus compañeros de viaje.

Había enviado aviso de su llegada
a través de los Druidas, pero me llegó
solo un día antes de que llegara ella. Estuvo
conmigo tres días y Yeshua apareció la segunda noche.

No sé si os podéis dar cuenta de lo extraño
que era. Porque Sar´h no había visto nunca a su Padre
ni Yeshua a su hija ¡Y ahora se reunían por primera vez!
Y el cuerpo de su padre había vuelto a los elementos
en un relámpago de luz en su resurrección
por lo que ahora estaba en su cuerpo Ka que emitía un tipo de
luz inconfundible.

Ambos se emocionaron, Sar´h hasta las lágrimas
y Yeshua hasta un gran pathos. Estuvieron juntos
una hora, sólo ellos, caminando fuera.
No se lo que hablaron pero
desde que comenzaron hasta que
acabaron el cielo se llenó de estrellas fugaces.

Antes de que Yeshua se marchara aquella noche, justo
antes del amanecer, como solía hacer, puso sus
manos sobre el estómago de Sar´h y bendijo
al niño. Sar´h se marchó al día siguiente plena de
un inconfundible sentimiento de paz.

De este modo os he contado lo que deseaba deciros
sobre mi vida como madre y ahora volveré
de nuevo hacia mi historia como una Iniciada,
a las Alquimias de Horus, a los secretos de Isis.


Ocho

Me refiero ahora a mi hermana amada, mi hermana en
el Espíritu, la madre de Yeshua, también conocida como María.

María fue una alta Iniciada en el culto de Isis,
y había sido instruida en Egipto. Esa es la razón
por la que José y ella huyeron de la ira del rey
de Israel, se dirigieron a Egipto;
ella se sentía segura allí entre las Sacerdotisas
y Sacerdotes de Isis.

Su instrucción fue diferente a la mía,
pero ambas servimos a lo mismo. Para explicar
mi visión de María, debo
referirme a uno de los más profundos secretos del culto
de Isis. Según se creía y mantengo que
es verdadero, bajo ciertas condiciones,
la misma Diosa podría ella misma encarnar, bien
al nacimiento o a través de una Iniciación espiritual.

María, la madre de Yeshua, cuando era
muy joven, fue reconocida por las grandes Sacerdotisas
del templo de Isis, por su pureza de espíritu.
Fue adiestrada como Iniciada y alcanzó los niveles más altos.
Pero más allá de convertirse en una Sacerdotisa,
fue instruida para convertirse en lo que se llama
una Encarnada.

Ser una Encarnada es ser un alma altamente
avanzada y requiere pasar por una disciplina
y una instrucción espiritual tremenda.
En una Iniciación final, María se convirtió en el recipiente de
un flujo de energía que provenía de la misma Isis.
En este aspecto, era la corporeización
de la Madre Cósmica. Era como si hubiera
dos-Marías, la humana, pura de espíritu y de corazón,
albergando dentro de ella, una entrada directa
hacia la Gran Madre, la Creadora de toda materia,
del tiempo y del espacio.

De este modo, digamos que la mesa estaba dispuesta,
para la concepción de un ser de cualidades remarcables
que se convertiría en su hijo, Yeshua.

Cuando María pasó por lo que la Iglesia
refiere como Inmaculada Concepción, ella
era testigo de un proceso de inseminación
galáctico y Celestial, por el que el Principio
del Padre, o Espíritu como nosotros llamamos a esto
en el culto de Isis, transfirió su esencia a Isis,
la Madre que recibe la semilla del Padre-Madre
recibiendo el impulso del Espíritu. Y esta
potente y altamente refinada energía espiritual,
se aposentó en el útero de María y dio nacimiento a Yeshua.


Nueve

María estaba junto a los apóstoles cuando vinieron hacia mi
en el pozo. Ella inmediatamente me reconoció como
una compañera Iniciada por el brazalete de la serpiente de oro
que llevaba en mi brazo y por el Sello de Isis
que brillaba dentro de mi cuerpo Ka, porque María
era bastante clarividente y psíquica.

La primera persona con la que mis ojos se encontraron fueron
los de Yeshua, y como ya dije, me sentí transportada a
otros mundos en su inmensa presencia. La segunda
persona que vieron mis ojos fueron los de su madre.
En ellos aparecían el reconocimiento y
la comprensión de mi estado como compañera Iniciada
del culto de Isis, y aunque su instrucción no
había sido en la Magia del Sexo, como lo fue el mío,
se dio cuenta de que había sido preparada para Yeshua.

Entre ellos dos, me sentí elevada en las alas del
amor trascendente. Sentí a mi espíritu volar muy alto.

Irónico entonces que los siguientes ojos que encontré fueron
los de los discípulos de Jesús, que me juzgaron como una puta
e incontables generaciones me han considerado de este modo.

Sin embargo, a los ojos de Yeshua y a los de su madre,
no era una puta sino un claro vehículo de los poderes
sanadores y sustentadores de la propia Isis.

Llega un momento en la vida de un hombre, sea humano o divino,
en que su madre no puede darle la esencia de lo que necesita.
Su amor continua, pero lo que se requiere
es el alimento desde otra mujer. Yo era esa mujer.

María me reconoció a mi y mi papel y mi status
Y me entregó a su hijo en aquel momento del pozo.

María y yo pasamos mucho tiempo juntas, tiempo
en el que dialogábamos sobre la tarea de Yeshua,
sus necesidades y mi lugar en su vida. Estaba
claro que yo era una servidora de un poder mucho mayor.
Había sido preparada para ello, pero debo deciros
que la fuerza de ese reconocimiento aún me estremece.
Todavía tiemblo al reconocerlo.

En todas aquellas noches y días juntas,
María y yo atendíamos a las necesidades de Yeshua
y de sus discípulos y en aquel periodo nos hicimos
muy cercanas, la amaba -y la amo todavía-
por su belleza física, la pureza de su corazón
y de su espíritu y la amabilidad que dispensaba
a todo el mundo.

Desde mi propia comprensión, puedo deciros que María,
habiendo servido como vehículo de Isis como
una Encarnada, fue una Maestra muy avanzada,
pero ahora tras haber servido en todo ello, su maestría
y perfección, -su perfección espiritual- es asombrosa.


Diez

Ella existe en el seno de los niveles celestiales,
su compasión y amor fluyen de modo constante
para todos los humanos. Está disponible para todos,
sin tener en cuenta sus creencias. Cuando alguien la requiere,
sabed que ellos son escuchados 
(seguir leyendo)

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Algunos videos

El evangelio de Tomás y de María Magdalena: la historia jamás contada

El manuscrito de María Magdalena

Historia prohibida: el linaje secreto de Jesucristo


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